Rápida y sostenida declaración de principios
Me encantaría ser una persona que se levanta cuando suena la alarma.
Me encantaría tener esta voz.
Me encantaría levantarme con el tiempo suficiente, para no tener siempre la excusa perfecta para llegar tarde a todos lados.
Me encantaría que vengas.
Me encantaría desayunar algo sano verde y nutritivo.
Me encantaría amarme.
Me encantaría no fumar.
Me encantaría no entregarme tan fácil al alcohol.
Me encantaría no tener vergüenza y tener amor propio, para tener la vergüenza justa sólo en esos momentos necesarios.
Me encantaría en cada acto y decisión elegir ser disidente.
Me encantaría tener la disciplina de una bailarina de danzas clásicas y la inteligencia de una hormiga para entender que todo se construye en colectivo, y que en definitiva todo y nada no es más que praxis.
Me encantaría mirarte a los ojos, y que justo en ese instante me estés mirando, para brindar con una canción por el encuentro.
Quiero que cuando tengamos una casa juntos, en nuestro cuarto, justo arriba del respaldo de la cama, haya un pez espada.
Hasta los treinta fui una ferviente fundamentalista.
Soy de las que dejó de creer en todo justo cuando dejé de creer en Bill Murray.
Estoy a favor del aborto. Porque todas las vidas tienen que vivir.
De elegir un don elegiría acordarme de mis vidas pasadas.
De poder robarme algo me robaría las manos de Perón.
Y de tener un poder elegiría teletrasportarme.
Deseo que la complicidad aparezca antes que la imagen.
Tomoko Sawada, una fotógrafa asiática, dice que una imagen es prueba de la existencia. Supongo que entonces eso tiene algo que ver con la imagen de yo.
Jean Luc Godard, por su parte decía que “Nunca hay que poner la cámara donde unx no estaría”.
La vida es una puesta en escena.
Estoy en un momento que le tengo claustrofobia a la anatomía.
9 de mayo de 2018
Alejandrina*/

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