Conjugar los matices merecidos
Supongo que escribir tanto del recuerdo tiene que ver con que así se convierte en relato, por lo cual casi necesariamente tiene un desenlace y un final.
Resulta como si una no soportara ser un personaje de un guión moderno, en el que no se entiende cuál es la motivación, cuál es el conflicto; porque así existe una gran incertidumbre con lo que va a venir. Por momentos tan asfixiante. Lxs personajes se alejan de la lógica de causa y efecto. Esa ya no existe.
Entonces parece que no producimos ninguna causa para que se produzcan todos esos efectos esperados, deseados.
Si no existe el deseo, no existe la vida.
"Si algo está enfermo, es porque está con vida".
Es como si ya el fin no justificara los medios, porque no hay fin, por lo que ¿tampoco habría medios?
Si no existe el deseo, no existe la vida.
"Si algo está enfermo, es porque está con vida".
Es como si ya el fin no justificara los medios, porque no hay fin, por lo que ¿tampoco habría medios?
Recurrimos al pensamiento mágico mejor.
Una lógica mágica.
Una lógica mágica.
Verosímil sólo dentro de una historia realmente bien recreada.
Generando los mejores climas, con todo los matices merecidos.
Generando los mejores climas, con todo los matices merecidos.
Pensamos que la muerte es una traición de amor.
Quizás en eso esté el problema de todo.
El quid.
Ahora pienso en que la muerte es un misterio que te carga de energía.
Lo leí en algún lugar, y así resignifiqué mi fobia por la muerte.
Fernanda Laguna dice algo de esto en ese poema hermoso que se titula “A la noche”.

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