Temporada de Dickens: Alejandro Aragón
Mi papá: Alejandro Aragón, se recibió alguna vez de Ingeniero Agrónomo. En el último tiempo me dijo que le habían dejado de gustar las plantas, pero las plantas de su Quinta -La Quinta- se ponían cada día más lindas, como si lo retaran a que entienda algún ridículo significado de su existencia. Alejandro le puso "Garúa" a la yegua más linda que ví, en la que tuve el honor de galopar en mis primeros años de vida, siempre junto a mis hermanas. Alejandro también me puso mi nombre, parecido al de él y al de la Biblioteca de Alejandría. Y me enseñó muchas cosas, sin darse cuenta en realidad, porque como buen varón, él me explicaba todo lo que en realidad yo no necesitaba, pero justo ahí, en esos momentos en que simple y complejamente era, justo en esos momentos, era en los que yo me sentaba a anotar sus enseñanzas, aunque fueran duras y pesadas, porque "la vida a veces es así, chiquita". Una de las cosas que más valiosas me enseñó, es que no hace falta buena vista para leer y tampoco para ver, que tener un ojo ciego y el otro con 16mil de miopía no obstruyen lo que quieras ser, nunca. Él siempre hizo lo que quiso, y eso es un gran aprendizaje, sabiendo claro que "todo poder conlleva una gran responsabilidad". Me enseñó que pase lo que pase siempre me aferre a algún libro, porque a veces la realidad no es muy linda, entonces siempre mejor fugarse y usar la IMAGINACIÓN, poniéndole el velo del género que más sientas en ese momento. Pero también es muy importante que recordemos que a veces la realidad sí que es muy linda. Papá para muchxs se parecía a Cortázar. Yo no sé por qué pero siempre lo relacionaba con Borges, aunque claro no sé si políticamente. Gracias por el arte de discutir y elegir la política como forma de vida. El último cuento que leímos fue: "El jardín de los senderos que se bifurcan". Y la última vez que fuimos a la librería compramos un libro para lxs pequeñxs de la familia y me regaló "Aguafuertes porteñas", siempre les gustó Arlt a Magui y a Papá. La imaginación era la herramienta que mejor practicaba. Mi papá se parecía mucho al Gran Pez y cómo ya sabemos "hay algunos peces que no pueden atraparse, es que tienen algo extra, y cuando yo nací ya era una leyenda".
Sin dudas, este tiempo que transcurrimos es el tiempo más difícil de nuestras vidas. Al menos yo prefiero pensarlo así, y que pase y que no vuelva. Estoy tan orgullosa de mis tres hermanas -como la obra de teatro de Chejov-. Les pido que se paren cuando leen sus nombres: Agustina, la de la difícil tarea de ser la más grande, con toda la complejidad de ser una geminiana que convive con infinitas y múltiples yoes, en donde todes tienen voz y voto, sobre todo claro: decir; Magdalena, la de la difícil tarea de crear el pan que sostuvo todo, ver a ella tan transformada siendo María Magdalena; Mercedes, la de la difícil tarea de ser la virginiana más empática, con la difícil tarea de recordar -sólo por momentos- que ella también existe. Cada una con la belleza más hermosa que ví, como la constelación de las Tres Marías. Y estoy orgullosa de mi mamá: Mechi, la que siempre me abraza y me quiere como nadie, a la que siempre le mancho con rimel las hombreras y nunca se queja de nada, de absolutamente nada, aunque la pichen, ella es de verdad de fierro, como La China Iron. Y también estoy orgullosa de mi papá, por su fuerza, su resistencia a mirar todo con esos lentes. También gracias por escucharme y dejar de resistir; es que ya el tiempo había dejado de existir, ya no era un cuento, no eran historias, no había cómo fugarse de tanta realidad y dolía mucho, era todo demasiado real y ya nos costaba demasiado tratar de traer la fantasía a nuestro cotidiano, ya era inverosímil, y nunca nos gustaron los relatos inverosímiles. No podíamos entender ni los westerns, aunque apareciera Clint Eastwood, nada era creíble. Ya no existía lógica interna que justificara todos los dolores.
Gracias por mostrarme el significado del amor en algo tan tangible como cada acto de este tiempo. Todxs. Les amo y les elijo. Gracias a todes y cada une de lxs que estuvieron para mostrarme y animarme a ver el encanto de lo cotidiano. Por supuesto, gracias a Pablo, Matías y Rodrigo, no quiero poner muchas cosas que decoren a cada quién porque siento que todo es poco y las palabras a veces no son nobles con la equidad.
Y en este tiempo, hay tres seres que me mostraron ser lxs verdaderxs imprescindibles, como si fueran mis propios anteojos, ellxs tres hicieron que todo, absolutamente todo, tuviera sentido: María Felicitas, María Trinidad y Juan Honorio, lxs de las sonrisas en los tiempos más oportunos y más justos. Parece absurdo pero ellxs fueron lxs que me sostuvieron en todo.
Feli le dijo a Agus, su mamá: -No estén tristes que al abuelo Alejandro le esperan millones de aventuras en el Espacio ¡Hay motos espaciales!-
Agus: -Ay Feli me preocupa eso entonces-.
Feli: -Nooooo, él está bien, ya atropelló como a 100. Vos ya no te tenes que preocupar más por él-.
"El abuelo está loquito" - me dijo Feli una vez, pidiéndome justamente que no me resista, que no había nada que entender.
Los tiempos de Navidad siempre se viven como cuentos de Dickens, como dice nuestra ídola Matilda: -Carls Dichens, no: Charles Dickens-. La maestra Honey, Matilda, Papá, Agus, Magui, Mer y yo somos fans de Dickens. Cuando éramos chicas las cuatro teníamos un VHS sobre "Cuentos de Navidad" de Dickens. Era hermoso enojarnos con Scrooge, entender a Scrooge, que Scrooge nos entendiera a nosotres, y simplemente quererlo, y hasta desear invitarlo a nuestra mesa a comer pavo, aunque sea a la parrilla; y mirar la película de Bill Murray para renovar votos. De alguna manera así, todxs entendíamos el sentido de la vida: "Que seamos felices y nos demos cuenta". Gracias por hacerme ver que siempre es un buen tiempo para hacer un fuego. Salud.
Juan Forn se fue hace unos meses, me encanta nadar en los relatos de Juan Forn, me recuerdan a Dickens. Por eso comparto este video, porque siempre me hizo mella este relato y también lo hablé con Papá.
Y en temporada de Dickens, recomiendo que seamos felices y nos demos cuenta, que la vida se parece mucho a nadar en mar abierto.
Les pido que por favor me sigan sujetando la mano, que por momentos me cuesta mucho nadar, después de todo sólo fui a bebés nadadores, y como que a veces casi que me olvido, y ahí están sus ojos que son la verdadera transfusión de confianza. Gracias.
Algo de la dedicatoria de Papá en "Aguafuertes porteñas" dice:
"Hilvanando recuerdos
se recuerda la vida
se reinventa una historia
tal vez sólo deseada..."
Un beso al cielo papá, te amo para siempre.
https://www.youtube.com/watch?v=fOi5lPwDudY

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